miércoles, julio 08, 2009

Mundo ñoño

Nerd. Eso era en los ochenta. Un término traido de películas de clanes Alfa y Beta. Hoy en día la palabra sin influencias extranjeras para definirlo es ñoño. Una persona introvertida, tímida, poco deportiva y que sabe algo que no puede explicar muy bien, ñoño. Empezando por ahí, es difícil para cualquiera imaginar que pueden hacer todos los ñoños de Colombia juntos en eso que se llama Campus Party.

El mejor ejemplo de desconocimiento nos lo dio la ministra de comunicaciones cuando casualmente al entrar a la inauguración, se detuvo al lado nuestro y nos entrevisto como si estuviéramos elaborando la bomba atómica: “¿Cómo va el proyecto? , ¿En qué trabajan? , ¿De qué trata lo que hacen?. Ninguno pudo responder, pero bueno, si no tuviera 15 guardaespaldas seguro hubiéramos pensado que sólo era la tía chévere que estaba buscando plan.

Para los que no pueden o no quieren entrar, el Campus Party es la reunión de personas que aman la tecnología como la gente “normal” ama todo lo que no tiene que ver con tecnología. En Campus, se pueden ver los que dedican su vida a jugar, los que escriben blogs, los que les gusta personalizar su máquina, los desarrolladores de software, líderes de opinión, periodistas y muchos más. Lo importante es que todos traen un mensaje para los que están afuera, todos ellos son los líderes que la gente de afuera debería seguir en algún punto. Ahora bien, no se como el CompuCuri o el GuaduaPC sean un ejemplo para las nuevas generaciones, no se, pero estas cosas si colorean el panorama gris que todos se imaginan. Adentro muchas actividades acompañan el día a día del Campus: conferencias, concursos, demostraciones, pruebas, exposiciones y experiencias vividas por este corto “reality” que incluye acampada y convivencia. Algunas planeadas y otras surgen espontáneamente.

Estando allá y viendo que es un gran esfuerzo, hablábamos con otro amigo twittero que faltaba algo más. Decíamos que era poco probable que pasara algo que trascendiera. Algo que permitiera no sólo que las personas disfrutaran de la experiencia, sino que también uniera el talento para encaminarlo afuera y seguir un proyecto que durara algo más que estos días. Así como adentro hay coordinadores para ciertos temas, el emprendimiento visto como el resultado de este esfuerzo podría traer cosas muy buenas. Para un país como el nuestro, que gira en su mayoría de una economía en un grado primario, todos los “ñoños” que asistimos podríamos y deberíamos ser parte de nuevas propuestas. Aunque no es fácil, por el poco tiempo que se tiene para detectar y agrupar talentos.

Apenas van 3 días y hay muchos reencuentros de ediciones anteriores. Muchas personas que faltan y que deberían estar dando su opinión. Lo más importante es no perder el nivel de conexión e interacción que se logra en estos pocos días. Y sobre todo, que no se quede en un recinto, lograr que mundo ñoño salga y se deje conocer también por la tía chévere que anda buscando plan.

jueves, enero 08, 2009

Mi mamá me dijo (7)

La fé no mueve montañas. De hecho, nada las mueve.

miércoles, enero 07, 2009

Encuentros cercanos del segundo tipo

Una vez conocí a una escritora. Bueno, conocer no sería el término preciso. Digamos que tuve un contacto del segundo tipo con una escritora. Ahora bien, no estoy diciendo que las escritoras son extraterrestres, ni mucho menos (algunas si tienen la cabeza grande y el cuerpo blanco luminoso), pero al menos creo que este no era el caso.

Una vez, gracias a internet y esto de las comunidades, empecé a comunicarme con ella. Después de tanto spam que me invitaba a tener erecciones más prolongadas, o a reclamar la herencia de un multimillonario solitario que quería hacer una buena obra en vida; estas palabras, que llegaban sin pedido pero diligentemente, eran algo muy raro. Sobre todo en una época donde los escritores sólo aparecen en el álbum de chocolatinas al lado de otras especies.

En su última etapa, según me contaba, se había dedicado a escribir poemas y cuentos cortos y por alguna extraña razón empecé a protagonizarlos. He sido toda mi vida un sordo para encontrarle el “ritmo” a la poesía, sólo en contadas ocasiones quisiera poder recordar algunas para poder decirlas “espontáneamente”. Lastimosamente mi memoria sólo es capaz de almacenar cosas inútiles (pero sorprendentes) y funciona de manera parecida a los computadores con su “Recent Activity”.

Cada vez que esta mujer escribía algo nuevo, me sorprendía gratamente. Para mi era imposible describir el mundo tal y como ella lo veía. Duraba horas tratando de descifrar sus mensajes tan simples y bellos. Su glosario habitual incluia palabras de esas que sólo se oyen cuando se deforman otras. Era sorprendente.

Hasta que un día, después de que sus palabras alcanzaran el climax de lo bello, empezaron a bajar de tono de igual manera que el petróleo, el dólar y las bolsas del mundo. Parecía que la crisis mundial también afectaba el valor de las palabras y aquellas líneas épicas se habían transformado en canciones de Johnny Rivera. Mi política infranqueable de no buscar resultados y hechos concretos, aceleró la caída y en poco tiempo me mandó al infierno. Bueno, “al terreno etéreo donde los demonios, vestidos de tristeza, reciben al entendimiento y se lo llevan de fiesta”.

Y yo sigo aquí.

viernes, diciembre 12, 2008

Mi mamá me dijo (6)

No confies en los mimos que hablan.
 
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